A menudo, en las conversaciones cotidianas, en el transporte o en la fila del banco, se escucha: “Ese bono para los abuelitos lo inventó Evo Morales”. Esta frase se repite tanto que parece verdad. Pero los hechos históricos muestran otra realidad: los bonos de vejez en Bolivia nacieron mucho antes del gobierno del MAS.
El objetivo de este ensayo es mostrar, con datos y memoria, cómo surgieron estos bonos desde los años noventa y cómo en cada etapa (el Bonosol, el Bolivida y la Renta Dignidad) refleja una visión distinta del país y del Estado frente a sus adultos mayores.
El BonoSol: Origen del bono, 1997
El Bonosol fue creado en 1997 durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, mediante la Ley de Pensiones Nº 1732. Surgió como parte del proceso de capitalización de empresas estatales y del Fondo de Solidaridad, que buscaba devolver parte del valor de esas empresas a la población.
Su objetivo era entregar un beneficio anual a todos los bolivianos mayores de 65 años que hubieran residido en el país al menos diez años. El pago alcanzaba alrededor de Bs 1.800 anuales (unos 230 dólares de entonces).
Según el analista Carlos Toranzo, el Bonosol fue “una política de redistribución simbólica dentro de un modelo neoliberal, una forma de mostrar que la capitalización también podía tener rostro social” (Toranzo, La economía boliviana y sus mutaciones, 2002).
Más allá del debate ideológico, el Bonosol significó un avance importante: por primera vez se reconocía a los adultos mayores como beneficiarios directos de una política social universal.
El BoliVida: continuidad debilitada, 2000–2002
Con la llegada al poder de Hugo Banzer Suárez, el programa fue modificado y pasó a llamarse Bolivida. En los hechos, esta medida redujo el monto del beneficio y alteró su fuente de financiamiento.
El Estado ya no contaba con los recursos de la capitalización, y el pago se volvió irregular. Muchos adultos mayores se quejaron de los retrasos o de no recibir el bono completo.
El economista Fernando Mayorga señala que “la sustitución del Bonosol por el Bolivida tuvo un impacto político negativo, pues debilitó la legitimidad del Estado ante los beneficiarios” (Mayorga, Política social y gobernabilidad en Bolivia, 2004).
Esta etapa demostró que el problema no era sólo económico, sino de sostenibilidad institucional: el bono necesitaba un marco estable y transparente para sobrevivir a los cambios de gobierno.
La Renta Dignidad: universalización y estabilidad, 2008
En 2008, bajo el gobierno de Evo Morales, se aprobó la Ley Nº 3791, que creó la Renta Dignidad. A diferencia del Bonosol y del Bolivida, esta nueva versión amplió la cobertura y cambió la fuente de financiamiento, utilizándose principalmente los ingresos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).
La nueva ley redujo la edad de acceso a 60 años, e incluyó tanto a personas con pensión como a quienes nunca habían aportado. Y actualmente los primeros (los jubilados) reciben Bs 300 mensuales, y los segundos (sin jubilación) reciben Bs 350 mensuales. Al año los no rentistas reciben Bs 4.550 al año (13 pagos, incluido el aguinaldo) y los rentistas, Bs 3.900 (13 pagos, incluido el aguinaldo).
Sin embargo, debe quedar claro que Evo Morales no inventó el bono de vejez, sino que lo amplió y reformuló dentro de un contexto distinto, con mayor cobertura y estabilidad fiscal. El mérito está en su institucionalización, no en su creación.
En conclusión, la historia de los bonos de vejez en Bolivia es una historia de continuidad con transformaciones. Nació en los noventa bajo un modelo liberal, pasó por ajustes durante Banzer y se consolidó con Morales bajo una visión redistributiva.
Como país, debemos dejar atrás los mitos políticos-ideológicos y mirar la historia con serenidad y crítica. Los bonos de vejez son el resultado de varias etapas, de distintos gobiernos, y responden a una misma preocupación: dignificar la vida de nuestros abuelos. Pero surge la pregunta ¿es justo y sostenible? ¿Se debería quitar?
Referencias:
- Ley 1732 de Pensiones (1996); Ley 3791 de la Renta Dignidad (2007).
- Toranzo, C. (2002). La economía boliviana y sus mutaciones. La Paz: ILDIS.
- Mayorga, F. (2004). Política social y gobernabilidad en Bolivia. Cochabamba: CERES.
- Zavaleta Mercado, R. (1986). Lo nacional-popular en Bolivia. México: Siglo XXI.
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